

Después del acierto minimalista en la actual Primavera-Verano 2011 o de su pasión por los cortes en el Otoño-Invierno 2010 pasado, podríamos haber previsto algo así. Las formas cada vez iban aumentando y durante los próximos meses llegan bien anchas a la ropa femenina.
Pero de ahí a encontrarnos con algunos looks que recuerdan a los acabados de un chandal hay un buen trecho. Es un minimalismo que acierta en algunos looks mientras que en otros se olvida casi al completo del estilo ready-to-wear para ensalzar el arte de la moda sobre la pasarela. Si valoramos la colección desde ese punto de vista también la veo floja.
Los abrigo son auténticas corazas donde no entrará nada el frío y no necesitaremos ni un jersey para cubrirnos. Acolchados, con el híbrido de la capa bien incluido en sus formas y con estampados plateados sobre superficies impermeables.
Las pieles o los acabados de pelo siguen estando una temporada más sobre la pasarela. Vuelta a la capa más híbrida. En dorados que también siguen entre las tendencias a tener en cuenta para la noche.
Lo mismo nos encontramos con grandes chalecos en gris, con añadidos difíciles de entender. El aspecto más moderno lo deja en la mezcla de materiales, aunque los zapatos se llevasen la palma a la hora de acaparar todas las opiniones y miradas.
En el largo de las faldas o vestidos, Alexander Wang no se suma a la moda de llegar hasta el suelo o al tobillo. Sigue optando por minivestidos un poco más largos, pero no más. En cambio, en los pantalones sí que amplía las medidas de los shorts hasta casi llegar a la rodilla en muchos casos y en otros, los más, esta medida se queda corta y bajan más.
La buena nueva es que continua el estilo romántico. Las blusas sin mangas y transparencias es de lo mejor que Alexander Wang presentó.












Web Oficial: Alexander Wang
Fotos: Vogue.es